Las zapatas de freno se encargan de presionar la cara interna del tambor y así generar la fricción necesaria para poder detener el vehículo.
Su funcionamiento es muy sencillo: como conductores, al pisar el pedal de freno, obligamos a que la zapata ejerza presión sobre el cilindro de la rueda, que sale hacia fuera, chocando contra la parte interna del tambor. Este choque termina generando una fricción y consigue que el vehículo se detenga.
